Cuando entregamos nuestros equipos, los clientes a veces solicitan servicios que van más allá de nuestro alcance ordinario. En tales casos, nuestro personal de posventa siempre atiende estas solicitudes con la mayor disposición. Cuando cubrimos sus necesidades legítimas, el nivel de satisfacción general del cliente suele ser muy bueno.
Sin embargo, siempre se presentan situaciones especiales. En cuanto tengo conocimiento de que algún cliente tiene necesidades particulares o requiere servicios adicionales, nuestra postura es clara: siempre que la empresa lo pueda organizar y no existan impedimentos excepcionales, debemos satisfacer al mercado y al cliente. Ponemos el servicio posventa en el lugar más prioritario.
Debemos responder a sus necesidades, incluso aquellas que superen nuestro alcance habitual, y brindar atención oportuna y completa. Considero que el servicio genera valor, fortalece la confianza y mantiene las colaboraciones a largo plazo. Esta labor es fundamental.
Ni el mejor producto puede prescindir de un buen servicio. Incluso cuando los clientes están satisfechos con el equipo, nosotros no esperamos a que ellos nos llamen: contamos con un sistema propio para contactarlos de forma proactiva y preguntar por su situación.
En resumen: cuando un cliente adquiere nuestro equipo, nuestro compromiso no termina con la venta. Seguimos brindando servicio en todo momento.
